Estamos ante la mayor reconversión del sector financiero de la historia. Cuando queramos reaccionar ya será demasiado tarde.

Las cifras de destrucción de empleo, alarmantes a día de hoy, no van a dejar de aumentar en los próximos años. El proceso de concentración de las entidades financieras, auspiciado por Bruselas, solo ha comenzado. Europa pretende dotar al continente de un sistema financiero mucho más concentrado dejando la competencia global entorno a unas 12 entidades frente a las más de 120 que existen en estos momentos.

La precariedad en el sector empieza a alcanzar unas cotas nunca vistas que las plantillas están empezando a ver como algo normal e inamovible. Todos estamos viendo el aumento de la carga de trabajo, la falta de personal, las enormes presiones por alcanzar los objetivos comerciales, y otras muchas situaciones que están provocando en todos nosotros graves problemas de salud como ansiedad, depresión, e incluso arritmias.

Las grandes corporaciones financieras pretenden que los empleados carguemos con el coste de esta restructuración destrozando desde dentro todo el sistema para justificar la necesidad de destrucción de empleo, recortes salariales y mayor precariedad. En mi opinión, hemos asistido a un movimiento orquestado desde los despachos con el fin de terminar con instituciones sin ánimo de lucro que suponían el 50% de la cuota de mercado del sector financiero. Y lo han conseguido. Tardaremos años en ver las consecuencias de todo esto y algunos, verán el grave error que han cometido permitiendo una concentración tal y, en resumen, habrán sido cómplices de un nuevo y poderoso oligopolio bancario.

El miedo, como mecanismo de presión, se ha instaurado como norma de trabajo en nuestras empresas. Pocos se atreven a enfrentarse a este miedo porque no detectan el apoyo de la mayoría de los compañeros/as. Los que lo hacen, sindicalistas incluidos, son vistos como meros interesados en salvar su culo. Puede ser, que muchos sean así, pero otros, están dando su tiempo, su dinero, y puede que también su puesto de trabajo, por defender a todos los empleados/as. Desde la barrera, fuera de las trincheras, todo el mundo sabe más y cree tener la razón en todo. Pero claro, a nadie le gusta mancharse de barro.

Nos encontramos inmersos en una sociedad que ha generado un rechazo, justificado en muchas ocasiones, con todo lo que representa la banca. Pero se olvida que la mayoría de las personas, que van día a día a su puesto de trabajo, son meros obreros cualificados para su sector que luchan por mantener un empleo estable y un salario digno dentro de un contexto de crisis nunca visto desde hace décadas.

El próximo 24 de febrero, a las 17:30, junto a la oficina de la Caixa (Jesús de Monasterio), tenemos la oportunidad de demostrar a la sociedad, a las Entidades financieras, que lucharemos por nuestros derechos, por nuestros empleos y por nuestra dignidad. Porque no debemos olvidar que nos jugamos mucho y que si nosotros no nos defendemos nadie lo hará.

Os pido que reflexionéis que queréis para el futuro porque la inacción actual no llevará a mejorar las cosas. El poder establecido triunfará y nosotros perderemos todo lo que se ha ganado durante décadas.