Durante los últimos años hemos intentado aprovechar la fecha señalada del 8 de marzo, fecha en la que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, para recordar los temas más importantes relacionados con la Igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres, y especialmente en este año, en el que se cumplirán en breve 10 años de la aprobación de la Ley de Igualdad.

En este año, y como reza en el lema confederal “Luchamos por la Igualdad” desde la aportación que desde el sindicato, especialmente a través de la negociación de los planes de igualdad, hacemos para conseguir que la solución a la falta de igualdad en el empleo tenga su reflejo en la negociación colectiva de nuestros sectores; en lograr que las trabajadoras tengan menos dificultades en el acceso, permanencia y promoción profesional, y no sufran ningún tipo de discriminación salarial por razones de sexo y/o familiares, en superar las políticas de igualdad dirigidas a la protección de la mujer durante el embarazo o las que se centran exclusivamente en la conciliación de la vida laboral, personal y familiar, en incorporar mujeres a los núcleos de decisión tanto sindical como políticos, como en los ámbitos en los que se deciden las políticas de empleo, en desbancar la parcialidad como forma de empleo femenino, en hacer realidad de una vez el principio de igualdad retributiva….

La precariedad en el empleo de las mujeres, la mayor temporalidad, la discriminación salarial, el mayor desempleo femenino, las dificultades de promoción laboral, los problemas de conciliación y de ordenación del tiempo de trabajo, la penalización de algunas empresas a las mujeres que reclaman el disfrute de algunos derechos…., son realidades que ponen de manifiesto que, pese a los logros en el ámbito formal, todavía queda un largo camino hasta lograr la igualdad efectiva entre mujeres y hombres.

Sin duda, la mejora de las condiciones de trabajo es uno de los pasos hacia la igualdad real, así como lo debe ser también el camino hacia la normalización en el ejercicio, por parte de los hombres, de los derechos asociados al cuidado, atribuidos tradicionalmente a las mujeres. El reparto equitativo de las responsabilidades en el ámbito privado es una de las condiciones para mejorar la posición de las mujeres en el ámbito laboral. Mejorar la corresponsabilidad es también una de las cuestiones a trabajar desde las mesas de negociación.

Por todo ello, no debemos olvidar que la lucha por la igualdad efectiva entre mujeres y hombres no es una cosa de mujeres, sino que está en el centro de las desigualdades y está también en el centro de las relaciones laborales, de nuestra acción sindical y de la lucha sindical.

Por último, queremos felicitar y reconocer en su día el trabajo compartido de tantas compañeras y compañeros que siguen haciendo posible que la igualdad se haga realidad en los centros de trabajo, y desde la Secretaría para la Igualdad animamos a participar  en los actos programados con motivo del Día Internacional de la Mujer.